sábado, enero 31, 2009

Why Read The Classics? (Italo Calvino)


Generalmente los clásicos intimidan pero Calvino en este libro intenta hacerlos más asequibles. Como todo libro de crítica literaria este es un texto eminentemente personal: la lista de clásicos de Calvino va desde Homero y Jenofonte a Raymond Queneau y Eugenio Montale pasando por Balzac, Stendhal, Conrad, Tolstoy y Dickens, sin dejar de lado a James, Flaubert y Hemingway.

Los invito a leer el libro no sólo por lo que nos dice de los clásicos analizados sino también por lo que nos dice del propio Calvino y de su proceso de lectura.

Aquí los dejo con las doce definiciones de "clásico" que ofrece Calvino (la traducción es mía) y los invito a reflexionar y compartir conmigo sus propios clásicos y a mis lectores dominicanos, les dejo la siguiente pregunta: ¿Cuáles serían los clásicos dominicanos?

  1. Los clásicos son esos libros acerca de los cuales usualmente uno oye a la gente decir: “estoy re-leyendo…” nunca “estoy leyendo…”
  2. Los clásicos son esos libros que constituyen una experiencia atesorada por aquellos que los han leído y amado; pero que se mantienen siendo una experiencia igual de enriquecedora para aquellos que reservan la oportunidad de leerlos cuando estén preparados para ello.
  3. Los clásicos son libros que ejercen una influencia particular, tanto cuando se imprimen en nuestra imaginación como inolvidables como cuando se esconden en las entretelas de la memoria como parte del inconsciente colectivo o individual.
  4. Un clásico es un libro que con cada re-lectura ofrece el mismo sentimiento de descubrimiento que en la primera lectura.
  5. Un clásico es un libro que aún cuando lo leemos por primera vez nos da la sensación de re-leer algo que ya hemos leído antes.
  6. Un clásico es un libro que nunca agota todo lo que tiene que decir a sus lectores.
  7. Los clásicos son aquellos libros que nos llegan con el aura de interpretaciones previas y cargan, detrás suyo, las huellas que han dejado en la cultura o culturas (o al menos en la lengua y en la cultura) a través de las cuales han pasado.
  8. Un clásico es una obra que constantemente genera a su alrededor una nube de polvo crítico pero que siempre se sacude las partículas.
  9. Los clásicos son libros que, mientras más pensamos que los conocemos de oídas, más originales, inesperados e innovadores los encontramos cuando realmente los leemos.
  10. Clásico es el término que se le otorga a un libro que ha venido a representar todo el universo, un libro que se compara con los talismanes antiguos.
  11. “Tu” clásico es un libro hacia el cual no puedes permanecer indiferente, y que te ayuda a definirte en relación con o en oposición a él.
  12. Un clásico es un trabajo que viene antes de otros clásicos, pero aquellos que leen otros clásicos antes reconocen inmediatamente su lugar en la genealogía de las obras clásicas.

miércoles, enero 21, 2009

Reflexiones sobre Obama

Ahora que entramos en la realidad del mundo Obama es bueno mirar atrás a estos dos años de campaña electoral, debates y elección. Y algo que se ha resaltado mucho dentro de los Estados Unidos es la capacidad de la Unión de autocorregirse. Fuera de los USA solemos ser mas cínicos e ignorar eso porque no nos conviene, ni a lo interno de nuestros sistemas políticos ni para nuestra evaluación del sistema gringo. Creo que uno de los aspectos más importante de la victoria de Barack Hussein Obama Jr. es el retorno de las palabras al centro de la política norteamericana (y esperemos que la mundial).

Y cuando hablo del retorno de las palabras me refiero a las palabras que son preludio, envoltura y sostén de las acciones de la República. Por primera vez en mucho tiempo (podría decirse que desde Lincoln, el ídolo de Obama y su modelo) los Estados Unidos han elegido a un Presidente no en base a su heroísmo militar o su destreza como administrador civil o sus hechos como senador sino en base al poder de su oratoria y a la capacidad de inspirar. Obama, más allá del componente racial, se impuso al pragmatismo de Clinton (la candidata mejor preparada técnicamente de todo el espectro político que se postuló en esta jornada) debido a las palabras y a su manejo magistral de ella. El Profesor Obama me recordó mucho al Profesor Bosch del 62, en su manera de definir el campo mediante tropos literarios.

Los Estados Unidos de América es el país más religioso de Occidente, por tanto no es casual que Obama citase la Biblia (Corintios 13, para ser más específicos, quizás mi texto favorito de la Escritura ). Pero más que la Biblia, el texto fundamental por el cual los USA se rigen y, a mi modo de ver el texto que permite esa constante perfectibilidad es la Declaración de Independencia. Desde que entré en contacto con ella, hace más de 20 años, no he dejado de pensar que es un texto de inspiración divina, que los fundadores de USA realmente no tenían conciencia (nadie la tiene) de ser instrumentos de algo mucho, mucho más grande que ellos: "We hold these truths to be self-evident, that all men are created equal, that they are endowed by their Creator with certain unalienable Rights, that among these are Life, Liberty and the pursuit of Happiness..." (Sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas, que todos los hombres son creados iguales, que son imbuídos por su Creador con ciertos Derechos inalienables, que entre estos están la Vida, la Libertad y la búsqueda de la Felicidad...", mi traducción).

Barack Hussein Obama Jr. es el POTUS, con ese título vienen responsabilidades y privilegios y también muchas posibilidades de daños para terceros pero eso no quita nada al hecho que los USA pueden ser un ejemplo a imitar si sabemos escoger qué cosas imitar y adaptar.

Para un crítico literario y académico es de suma satisfacción ver el retorno de la Palabra al centro de la vida social y política, al menos en Norteamérica, sólo puedo esperar que cunda el ejemplo.

"En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe." (Juan 1, 1-4)

sábado, enero 17, 2009

Do Plátanos Go Wit’ Collard Greens?

Los dominicanos también somos personajes de narrativas de autores que no son dominicanos ni tienen relación con la isla. Esto a muchos lectores dominicanos les podrá parecer un tanto extraño pero creo que ello se debe más bien al aislamiento literario en el cual hemos estado a lo largo de nuestra historia. Con la expansión geométrica de la migración dominicana a lo largo del siglo XX las posibilidades de encontrar personajes dominicanos en narrativas literarias y fílmicas originadas en otras latitutes geográficas y mentales ha crecido también: pienso por ejemplo en Washington Cucurto en Argentina, en películas como "Flores de otro mundo" de Icíar Bollaín, y, claro está, las frecuentes apariciones de dominicanos (ya fuere como criminales, obreros o domésticas) en Law and Order y CSI: New York.

La novela Do Plátanos Go Wit’ Collard Greens? (David Lamb, 1994) es un temprano ejemplo de ello. Ha sido llevada al teatro y ha estado en los circuitos universitarios desde el 2003, actualmente se exhibe en el Florence Gould Theater en New York y fue ganadora de un premio a la excelencia del Audience Development Committee (AUDELCO), organización que premia el teatro negro, en el 2008. Pueden visitar el website de la pieza teatral aquí: http://www.platanosandcollardgreens.com/

Más abajo les dejo con mis notas sobre la novela. Espero ver la obra de teatro algún día.

Do Plátanos Go Wit’ Collard Greens? (David Lamb, 1994)

La novela en cuestión (125 pags.) es una mezcla de “campus novel” y roman a clef. Está ambientada en New York en 1993 y relata la relación entre un joven afro-americano (Freeman Woodson) y una domínico-americana (Angelita de Cimarrones), ambos estudiantes de Hunter College. Esta relación tiene como telón de fondo la política municipal, la corrupción policial y la elección de Rudolph Guiliani. El aspecto político, el cual se hace cargo de la narración a partir de la segunda parte es lo que la lleva al terreno de la roman a clef, inclusive el propio autor se inserta en la acción cuando uno de los personajes cita a “David Lamb, ex-alumno de Hunter College”. También hace que muchas veces tome un aire ensayístico que, en este caso, no ayuda a agilizar la narración tal y como sucede, por ejemplo, en el capítulo 14 donde el padre de Freeman le da una explicación a su hijo sobre el origen de los prejuicios raciales dominicanos y estadounidenses, inclusive citando a Juan Bosch.

El narrador de la novela es precursor del Yunior de Oscar Wao: No solamente en la manera de hablar ("Negropolitan" ) sino también en la intervención constante a través de largos párrafos en paréntesis en vez de las notas al pie que utiliza Yunior; el uso de la cultura de masas negra (Arsenio Hall, hip-hop, “In Living Color”); ka apelación directa al lector (“...you know the tune”) , así como también en el uso de citas académicas (como por ejemplo una larga cita de From Columbus to Castro de Eric Williams que abarca dos páginas, J. A. Rogers, Anthony Stevens-Acevedo etc).

Freeman conoce a Angelita en su clase de español y al ser interrogado por su amigo O. K., encontramos la primera dificultad ante la complejidad racial dominicana; O. K., describe a Angelita de la siguiente manera: “Don’t eee-even front, you know who I’m talkin’ ‘bout, brown skin, sorta Puerto Rican/Indian lookin’ chick” (16). Es interesante que para este personaje (joven y negro) la piel negra se identifica con Puerto Rico, (véase el artículo de Jorge Duany: “Racializing Ethnicity in the Spanish Caribbean” donde demuestra como en Puerto Rico lo negro es aplicado a los dominicanos y no a los puertorriqueños). La respuesta de Freeman es paradigmática: “Well, I am not gonna lie, when I first saw her I, like you, was all in, but that was until she told me about her parents”...Recognizing O. K.’s shock at his lack of enthusiasm, Freeman explained how he had asked Angelita what her parents looked like. How she had said that her mother basically looked like her, only a little lighter, and how she had said that her father was a little darker than her with sort of bad hair, not that bad, she had rushed to say, just sort of bad. “Sorta bad hair?!” O. K. asked, with his face twisted in confusion and revulsion” (17). Dentro de un contexto universitario se entiende perfectamente la reacción de ambos jóvenes negros, también se muestra como los prejuicios de la isla se traspasan sin mediación a la generación nacida en los Estados Unidos, así como la capital importancia que tiene el cabello en la autopercepción racial de los dominicanos. Ésta es la tesis principal del libro de Ginetta E. B. Candelario Black Behind the Ears (2007).

Los nombres de los personajes principales: Freeman Woodson y Angelita de Cimarrones reafirman el elemento africano. Freeman es el nombre más común entre los negros estadounidenses luego de la emancipación y con el apellido de Cimarrones, Lamb intenta recordar a los dominicanos en Estados Unidos su pasado de esclavos rebeldes y los describe de la siguiente manera: “Today in New York, hundreds of thousands of sons and daughters fo Africa by way of the Dominican Republic are settling into Washington Heights and other areas of the city” (21).

La familia dominicana es presentada como obsesionada con el color de la piel y “la mejora de la raza”; al hablar de su hermano Rafael, que se casó con una rusa a la que conoció a través de una agencia de contactos, Angelita le confiesa a Freeman: “He knew my mother would like it, you know them bein’ white and all. After all, she is always talkin’ about improvin’ the race” (37).

Lamb va directo al grano en cuanto a la percepción dominicana de raza y color de piel, tal y como ilustra el diálogo entre Angelita y su madre, Samaná, a quien el narrador omnisciente presenta como alguien que es “…a product of her environment. She had simply absorbed the views of the Dominican dominant classes who continue to deify the nation’s Spanish and Catholic past, while simultaneously attempting to sweep under the rug the nation’s African heritage” (44). Samaná al enterarse de la relación de su hija con Freeman le advierte: “You’re so young, you don’t understand Angelita, you have to think ahead, to improve the race” (45). A lo cual Angelita responde con una larga defensa de su decisión y en la cual le recuerda a la madre que ella solía decirle, a ella y su hermano, “Stay out of the sun, you don’t want to look like Haitians” (45)

La parte final de la novela trata sobre una conspiración policial para asesinar al alcalde negro Dinkins, y cómo ésta es descubierta debido, entre otras cosas, a la investigación que hace el tío de Freeman que es policía, de la paliza que recibe Rafael al intentar confrontar a su compañero Steve Violet quien estaba sosteniendo un romance con Olga. Aquí la narración pierde su cohesión porque deja de lado la relación entre Freeman y Angelita para centrarse en la política newyorkina (El capítulo 25 es más bien un survey de la política municipal de New York a principios de los 90, presentado en forma de diálogo). Además contiene algunos elementos que parecen muy forzados como el hecho de que Rafael al recuperarse de la rotura de su matrimonio comienza a salir con una haitiana, tal y como le cuenta Angelita a Freeman: “He’s goin’ out wit’ this Haitian woman”. “Get outta here. Your moms must be havin’ a fit”. “You could say that” (119) La novela finaliza con un epílogo en forma de artículo periodístico escrito por Freeman y firmado con el seudónimo de Steven Biko, Frank Talk, donde analiza la victoria de Guiliani.

En su mezcla de relación amorosa y política municipal, Lamb no logra cuajar un relato unificado y coherente, pero el intento es loable. Hubiera sido mejor si extiende más la novela y le da más sustancia sicológica a los personajes de Freeman y Angelita. La mayoría de las veces parecen solamente conductos a través de los cuáles el narrador se explaya en sus análisis socio-históricos en lo relativo a la raza, el color de la piel y las relaciones interraciales en Estados Unidos y República Dominicana.

viernes, enero 16, 2009

Lecturas y relecturas del 2009

Los lectores patológicos, categoría a la cual inequívocamente pertenezco, solemos escribir siempre respecto a lo que leemos. Escribimos en diarios, en hojas sueltas y, claro está, en los márgenes de los libros. La llamada marginalia es una de las fuentes principales para entrar en el proceso mental de cualquier lector. Como este blog es el blog de un lector patológico, es lógico que aparezcan las marginalias de mis libros. Esto es una invitación a mirar por encima de mi hombro mientras leo.

Luego de tres años de intenso trabajo doctoral, esto me servirá para sistematizar y revisitar lecturas ya hechas y mantenerme al día con nuevos libros. Advierto que será una actividad desordenada, irregular en términos de contenido: siempre leo más de un libro a la vez y sobre temas diversos. Vamos a ver hasta dónde me dan las fuerzas y hasta dónde ustedes aguantan.

Las lecturas van a ir a apareciendo bajo el tag de “Lecturas y Re-lecturas 2009”, también intentaré actualizar mi Shelfari para que acompañe a los posts.

Entren, vengan a ver….