Los dominicanos también somos personajes de narrativas de autores que no son dominicanos ni tienen relación con la isla. Esto a muchos lectores dominicanos les podrá parecer un tanto extraño pero creo que ello se debe más bien al aislamiento literario en el cual hemos estado a lo largo de nuestra historia. Con la expansión geométrica de la migración dominicana a lo largo del siglo XX las posibilidades de encontrar personajes dominicanos en narrativas literarias y fílmicas originadas en otras latitutes geográficas y mentales ha crecido también: pienso por ejemplo en Washington Cucurto en Argentina, en películas como "Flores de otro mundo" de Icíar Bollaín, y, claro está, las frecuentes apariciones de dominicanos (ya fuere como criminales, obreros o domésticas) en Law and Order y CSI: New York.
La novela Do Plátanos Go Wit’ Collard Greens? (David Lamb, 1994) es un temprano ejemplo de ello. Ha sido llevada al teatro y ha estado en los circuitos universitarios desde el 2003, actualmente se exhibe en el Florence Gould Theater en New York y fue ganadora de un premio a la excelencia del Audience Development Committee (AUDELCO), organización que premia el teatro negro, en el 2008. Pueden visitar el website de la pieza teatral aquí: http://www.platanosandcollardgreens.com/
Más abajo les dejo con mis notas sobre la novela. Espero ver la obra de teatro algún día.
Do Plátanos Go Wit’ Collard Greens? (David Lamb, 1994)
La novela en cuestión (125 pags.) es una mezcla de “campus novel” y roman a clef. Está ambientada en New York en 1993 y relata la relación entre un joven afro-americano (Freeman Woodson) y una domínico-americana (Angelita de Cimarrones), ambos estudiantes de Hunter College. Esta relación tiene como telón de fondo la política municipal, la corrupción policial y la elección de Rudolph Guiliani. El aspecto político, el cual se hace cargo de la narración a partir de la segunda parte es lo que la lleva al terreno de la roman a clef, inclusive el propio autor se inserta en la acción cuando uno de los personajes cita a “David Lamb, ex-alumno de Hunter College”. También hace que muchas veces tome un aire ensayístico que, en este caso, no ayuda a agilizar la narración tal y como sucede, por ejemplo, en el capítulo 14 donde el padre de Freeman le da una explicación a su hijo sobre el origen de los prejuicios raciales dominicanos y estadounidenses, inclusive citando a Juan Bosch.
El narrador de la novela es precursor del Yunior de Oscar Wao: No solamente en la manera de hablar ("Negropolitan" ) sino también en la intervención constante a través de largos párrafos en paréntesis en vez de las notas al pie que utiliza Yunior; el uso de la cultura de masas negra (Arsenio Hall, hip-hop, “In Living Color”); ka apelación directa al lector (“...you know the tune”) , así como también en el uso de citas académicas (como por ejemplo una larga cita de From Columbus to Castro de Eric Williams que abarca dos páginas, J. A. Rogers, Anthony Stevens-Acevedo etc).
Freeman conoce a Angelita en su clase de español y al ser interrogado por su amigo O. K., encontramos la primera dificultad ante la complejidad racial dominicana; O. K., describe a Angelita de la siguiente manera: “Don’t eee-even front, you know who I’m talkin’ ‘bout, brown skin, sorta Puerto Rican/Indian lookin’ chick” (16). Es interesante que para este personaje (joven y negro) la piel negra se identifica con Puerto Rico, (véase el artículo de Jorge Duany: “Racializing Ethnicity in the Spanish Caribbean” donde demuestra como en Puerto Rico lo negro es aplicado a los dominicanos y no a los puertorriqueños). La respuesta de Freeman es paradigmática: “Well, I am not gonna lie, when I first saw her I, like you, was all in, but that was until she told me about her parents”...Recognizing O. K.’s shock at his lack of enthusiasm, Freeman explained how he had asked Angelita what her parents looked like. How she had said that her mother basically looked like her, only a little lighter, and how she had said that her father was a little darker than her with sort of bad hair, not that bad, she had rushed to say, just sort of bad. “Sorta bad hair?!” O. K. asked, with his face twisted in confusion and revulsion” (17). Dentro de un contexto universitario se entiende perfectamente la reacción de ambos jóvenes negros, también se muestra como los prejuicios de la isla se traspasan sin mediación a la generación nacida en los Estados Unidos, así como la capital importancia que tiene el cabello en la autopercepción racial de los dominicanos. Ésta es la tesis principal del libro de Ginetta E. B. Candelario Black Behind the Ears (2007).
Los nombres de los personajes principales: Freeman Woodson y Angelita de Cimarrones reafirman el elemento africano. Freeman es el nombre más común entre los negros estadounidenses luego de la emancipación y con el apellido de Cimarrones, Lamb intenta recordar a los dominicanos en Estados Unidos su pasado de esclavos rebeldes y los describe de la siguiente manera: “Today in New York, hundreds of thousands of sons and daughters fo Africa by way of the Dominican Republic are settling into Washington Heights and other areas of the city” (21).
La familia dominicana es presentada como obsesionada con el color de la piel y “la mejora de la raza”; al hablar de su hermano Rafael, que se casó con una rusa a la que conoció a través de una agencia de contactos, Angelita le confiesa a Freeman: “He knew my mother would like it, you know them bein’ white and all. After all, she is always talkin’ about improvin’ the race” (37).
Lamb va directo al grano en cuanto a la percepción dominicana de raza y color de piel, tal y como ilustra el diálogo entre Angelita y su madre, Samaná, a quien el narrador omnisciente presenta como alguien que es “…a product of her environment. She had simply absorbed the views of the Dominican dominant classes who continue to deify the nation’s Spanish and Catholic past, while simultaneously attempting to sweep under the rug the nation’s African heritage” (44). Samaná al enterarse de la relación de su hija con Freeman le advierte: “You’re so young, you don’t understand Angelita, you have to think ahead, to improve the race” (45). A lo cual Angelita responde con una larga defensa de su decisión y en la cual le recuerda a la madre que ella solía decirle, a ella y su hermano, “Stay out of the sun, you don’t want to look like Haitians” (45)
La parte final de la novela trata sobre una conspiración policial para asesinar al alcalde negro Dinkins, y cómo ésta es descubierta debido, entre otras cosas, a la investigación que hace el tío de Freeman que es policía, de la paliza que recibe Rafael al intentar confrontar a su compañero Steve Violet quien estaba sosteniendo un romance con Olga. Aquí la narración pierde su cohesión porque deja de lado la relación entre Freeman y Angelita para centrarse en la política newyorkina (El capítulo 25 es más bien un survey de la política municipal de New York a principios de los 90, presentado en forma de diálogo). Además contiene algunos elementos que parecen muy forzados como el hecho de que Rafael al recuperarse de la rotura de su matrimonio comienza a salir con una haitiana, tal y como le cuenta Angelita a Freeman: “He’s goin’ out wit’ this Haitian woman”. “Get outta here. Your moms must be havin’ a fit”. “You could say that” (119) La novela finaliza con un epílogo en forma de artículo periodístico escrito por Freeman y firmado con el seudónimo de Steven Biko, Frank Talk, donde analiza la victoria de Guiliani.
En su mezcla de relación amorosa y política municipal, Lamb no logra cuajar un relato unificado y coherente, pero el intento es loable. Hubiera sido mejor si extiende más la novela y le da más sustancia sicológica a los personajes de Freeman y Angelita. La mayoría de las veces parecen solamente conductos a través de los cuáles el narrador se explaya en sus análisis socio-históricos en lo relativo a la raza, el color de la piel y las relaciones interraciales en Estados Unidos y República Dominicana.
sábado, enero 17, 2009
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