viernes, abril 25, 2008

Erzulie’s Skirt (Ana-Maurine Lara, 2006)


Ana-Maurine Lara (pueden visitar su blog aquí) es una narradora “AfroDominican American” residente en Texas, ésta es su primera novela, fue publicada por RedBones Press, una editorial alternativa de los Estados Unidos. La clasificación dada a la novela por la editorial es la siguiente: “Fiction/Caribbean Studies/Gay and Lesbian Studies”, así inmediatamente el lector sabe el tipo de texto al que se va a enfrentar. Pero Lara va más allá de lo que estas etiquetas podrían significar.

La novela narra la historia de Miriam y Micaela y su lucha por sobrevivir en República Dominicana, a través de varias etapas. Los capítulos llevan los nombres de cada una de las mujeres y el lugar en que ocurren: “Miriam and Micaela, La Capital, Santo Domingo, Dominican Republic”. Miriam es dominicana de padres haitianos, nacida en un batey del sur, Micaela es una dominicana pobre de un campo de San Cristóbal. La relación amorosa entre ambas es el tema central de la novela.

Miriam es hija de un sobreviviente de la masacre de haitianos y domínico-haitianos de 1937 y siempre carga consigo el estigma de ser “haitiana”, su padre se lo deja saber bien claro: “Miriam, aprende esto mientras eres joven. Tú naciste en este país, pero eres haitiana. Siempre vas a ser haitiana” (22, mi traducción). Más adelante su padre vuelve a recordarle el lugar de los haitianos en RD: “Un haitiano trabajando aquí no es más que un esclavo, Miriam. Los dominicanos no quieren hablar de eso, pero nosotros nos recordamos. Cada vez que la policía viene, buscando haitianos, para mandarnos de vuelta a la tierra que llevamos en la sangre, nosotros recordamos la masacre” (31). El estigma y el miedo son transmitidos de generación a generación. La mezcla entre dominicanos y haitianos está impregnada de una desconfianza mutua.

La novela crea un efecto desestabilizador en la mezcla de kreyol, español e inglés, principalmente por el hecho de que esta última no es la lengua de ninguno de los personajes sino la de la narración, un ejemplo de ello es el siguiente: “She poured the tea into a small jarrito and sat back to drink it” (5). Hay momentos de gran belleza, sobre todo en las descripciones de los rituales vudú que forman parte muy importante de la trama. Toda la novela está impregnada de espiritualidad y ambas protagonistas tienen contactos con los espíritus y diosas del panteón vudú. Hacia el final aparece un tercer personaje, Yealidad, quien será la “heredera” de ambas amantes y que continuará el contacto con los seres y espíritus. Este nombre no es una coincidencia, pues remite inmediatamente a Yelidá, la heroína del poema del mismo nombre de Tomas Hernández Franco. La estructura de la novela con sus capítulos subdivididos en “Ahora”, “Antes de ahora”, también recuerda la estructura del famoso poema de Hernández Franco.

Si la Yelidá de Hernández Franco se convertía en una alegoría de la dominicanidad pero con matices racistas, la Yealidad de Lara se convierte en la síntesis de una alegoría de las mujeres negras y oprimidas de la sociedad dominicana y en la esperanza que podría albergar el futuro: “Un despertar lento iluminó la frente de Yealidad al tiempo que empezaba a comprender la profundidad de todas sus lecciones. Miriam y Micaela le habían mostrado en su momento final, le habían mostrado con cada historia que endulzó su oído y con cada medicina que le enseñaron. Le habían enseñado cómo caminar, cómo respirar y cómo creer. Le habían mostrado las profundidades del amor” (242).

La novela de Lara tiene algunos fallos propios de una primera novela, como son los largos saltos en el tiempo diegético que no se ven justificados y una redacción un tanto confusa en el episodio que se refiere a Puerto Rico; pero estos baches no impiden que sea un texto que haya que visitar sobre todo para enterarse por donde andan los nuevos caminos de la literatura dominicana. La temática gay y lesbiana no ha recibido un tratamiento digno en la crítica dominicana. Fuera del intento meritorio de Mélida García y Miguel Decamps con su Antología de la Literatura Gay en República Dominicana (pueden ver la reseña de Jimmy Lam aquí) la temática ha estado prácticamente ausente de nuestras letras, por lo que el esfuerzo de Ana-Maurine Lara debe ser bien recibido y esperamos ver que nuevos resultados nos trae con su segunda novela Anacaona’s Daughter.

1 comentarios:

Frank Báez dijo...

Suena bien. Voy a ver si la consigo.