En cuanto al invierno pues vean esta foto de mi patio:

Pero hablemos de cosas importantes, estoy de vacaciones de los trabajos académicos, así que:
Relecturas: Me releí la novela de John le Carré a la cual le parodio el título de este post. Es una excelente novela de espías, una que estableció un modelo: el espía en caída libre (con alcoholismo y relaciones familiares o amorosas destruidas), modelo que ha sido copiado hasta la saciedad sobre todo en el cine. Hay una película basada en la novela de le Carré, con Richard Burton. Pero si piensan en Syriana, por ejemplo, ya saben de lo que hablo. Releí The Metamorphosis (Kafka) y The Dead (Joyce), que están en The Norton Anthology of Short Fiction (1978), todo está dicho de estos cuentos así que sólo se pueden recomendar su relectura.
Para manterme más o menos mentalmente sano, leo el blog de Frank Báez. Pues bien, Frank tiene unas excelentes reseñas de los cuentos de Nine Stories de Salinger, vayan aquí. Terminé de leer el libro en medio de los exámenes, y si tuviera que escoger de entre los 9 cuentos escogería el primero y el último, A Perfect Day for Bananafish y Teddy, respectivamente, con una grandísima mención de honor para For Esmé--with Love and Squalor y De Daumier-Smith's Blue Period, que es un cuento comiquísimo. Si hay un tema que creo que podría decirse atraviesa el libro, serían los devastadores efectos de la guerra, tanto en los soldados como en los civiles, principalmente en las mujeres y los niños.
Siguiendo en paralelo con Frank, estoy leyendo otra novela de Philip Roth, I Married a Communist; voy por la mitad, así que no les puedo decir mucho, pero hasta ahora me parece que junto con una denuncia del sistema político norteamericano durante el McCarthysmo es también una exploración de la masculinidad en formación, de la amistad entre hombres de diferentes edades y experiencias, todo ello a través de una conversación que tiene lugar a mediados de los 90 entre Nathan Zuckerman y Murray Ringold quienes se alternan para narrar las historias. Aquí está Nathan recordando sus años de estudiante de bachillerato cuando Murray era su profesor:
"You felt, in the sexual sense, the power of a male high school teacher like Murray Ringold--masculine authoritiy uncorrected by piety--and you felt, in the priestly sense, the vocation of a male high school teacher like Murray Ringold, who wasn't lost in the amorphous American aspiration to make it big, who--unlike the school's women teachers--could have chosen to be almost anything else and chose instead, for his life's work, to be ours" (2).
Luego hablando con Murray y su hermano Ira (el comunista del título), sentados en el frente de la casa de Murray una tarde de Octubre:
"Men who could talk about baseball and boxing talking about books. And talking about books as though something were at stake in a book. Not opening up a book to worship it or to be elevated by it or to lose yourself to the world around you. No, boxing with the book" (27)
En la Norteamérica paraíso de lo políticamente correcto no hay mucho espacio para escribir sobre hombres de esta manera, quizás sólo por eso haya que ir a Roth, a quien muchos (incluyendo a Harold Bloom, ese dinosaurio) consideran el más grande de los escritores estadounidenses vivos y permanente candidato al Nobel.
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